
11.23.2010
Mariposas

2.17.2010

Desde que el bisabuelo materno y paterno junto a la bisabuela materna y paterna llegaron nadie de la familia había tenido tal exposición ni tampoco tal inferencia en el hacer cotidiano del país que vinieron a construir desde bien abajo, desde el lugar de los explotados (poco había cambiado). En las altas cumbres donde la palabra se escribe con la pluma de un cóndor, él sentía (y sabía) que todavía escribía con la piedra que desde hace miles de años se erosiona con el correr del arroyo al pie de la montaña. Además, no es tonto, y sabe que cada vez que agarra la piedra se le mojan los pies porque aún no tiene la capacidad de evitarlo.
Sin embargo, todo indica que él ve todo desde arriba y siente en el cuerpo el cansancio de subir una montaña, aunque carga con el peso de haber trepado sólo un cerro, uno de los pequeños. (A veces piensa en un morro, para agregarle la alegría brasileña --¿o brasilera? Ahí están la pluma y la piedra, otra vez--. Hasta que comienza a desentramar y, otra vez, sabe que la alegría de los morros está más para el dicho popular que para sus habitantes). Si mañana escribiera lo mismo ya no estaría de acuerdo. Y si revisara lo que escribió encontraría errores o los encontraría el primero en leer. En fin, todo era un gran tetris. Cuando lograba, con esfuerzo (con mucho), construir un bloque de piezas que encastraran (piezas que eran anhelos, sueños, logros), todo se desvanecía y había que empezar de nuevo. Todo lo anterior es nada. Todas las letras de ayer están en el tacho de hoy. Hay que armar un tetris de letras, otra vez. Un tetris de sueños, también. ¿Por qué? ¿Quién lo exige? Él, tú, ustedes, los que no hacen nada porque cambie el tetris y los que hacen algo pero con las viciosas piezas del error, con piezas podridas que sólo les dan puntos a unos pocos.
Ojalá estallara todo el maldito juego. Ojalá el cerro fuera su montaña. Ojalá respirar, caminar, observar, beber, comer, compartir y reír volvieran a ser las cosas más importantes que todos tuvieran que hacer. Quien lo encuentre (¿a él? ¿al mundo? ¿al lugar?) que tire la primera piedra.
5.24.2009

- ¡Hi-jo-de-puu-uuuta! ¿Cómo estás?
- ¡Qué hacés querido!
- ¡Taa-aanto tiem-po!
- La verdad, que sí. No me acuerdo cuando cruzamos la última llamada.
- Y bueno, pero es así ¿No?. Tantas cosas, tantos problemas, uno no tiene tiempo para llamar.
- Sí, puede ser. La amistad es así: tiempo más ganas ¿No?.
- Más fútbol, para nosotros.
- ¡Cómo nos cago el viejo ése cuando aumentó el precio de la cancha!
- Pero me crucé a Rusan y me contó que volvieron a jugar. En las canchitas de General Maldonado, ahora.
- ¡Ah! ¡Sabías! Sí, sí... pero vos estabas lesionado...
- No expliques, no expliques... Yo también me colgué un poquito. Estaba enojado, la verdad.
- Por lo de....
- Sí,sí... Una boludez, pero...
- Tenés un poco de razón.
- Ta´bien, ya fue ¿Nadia?
- Bien, bien.
- ¿Los chicos?
- Bien, bien ¿Los tuyos?
- Creciendo. Linda etapa: colegio, primeros amores, fútbol el lunes, el martes, el jueves, el fin de semana.Muchos amigos.
- No lo dudo ¿Te vas a venir a tirar una paredes el viernes, entonces?
- ¿A las canchitas de General Maldonado? ¿Te parece?
- Sí, sí ¿Por qué no? ¿Decís que la zurda ya no es lo que era?
- Y... Todo cambia ¿No?
- Jejeje... Sí. O tiene sus ciclos al menos...
- ¡Te recibiste en Economía, al final!
- Jejeje... Sí, sí. Hicimos una fiesta grosa con los muchachos. Hace 10 años, ya...
- ¡La puta madre! Alguna pared vamos a tirar el viernes. Hay que empezar de cero, otra vez... Pasame tu número y el de la banda. Aguantá que los anoto así no los pierdo.
- ¿Los números de teléfono se desintegrarán con el tiempo?
5.09.2009

Cómo llegamos acá. Caminos distintos, de esos de los que te hablan en el gabinete de psicopedagogía. Si nunca fuimos al gabinete. Yo no, pero vos... Sí, sí, pero ¿Te crees que les di bola? Ya sé que no. Entonces... Sé que no les diste bola, igual que no le dimos bola a los carteles distintos que cada uno eligió para seguir el camino... El orden de los factores no altera el producto. No me vengas con filosofía de cuarto grado; hace rato la dejamos atrás. Anda a cagar, te crees que sos el único que se esfuerza. No, ni en pedo; sé que la nuestra es una relación con subtitulados... Mucha vuelta la tuya, las cosas son simples. A mí me gusta el camino con baches, nací para amortiguador. Chau fiera, yo piso el acelerador hasta que se corte porque antes de que choque vas a estar igual. En algún idioma te voy a gritar: ¡frena! Vamos a tomar algo ¿Vos no harías lo mismo?
4.29.2009
Sé que te lo tenía que haber dicho antes, pero no me animé... O sea, a los 12 años, cuando estábamos en la primaria, pensaba que las únicas mujeres con las que en algún momento iba a estar teniendo relaciones eran minas como las de las revistas. Con las que realmente la piel es lo de menos, excepto un tapado de piel, un abrigo caro, eso quiero decir... Entonces, a vos no te dedicaba tiempo en el baño o en la ducha, sino tiempo por la ventanilla del colectivo, tiempo por la ventana de mi pieza, miradas hacia adelante. Ibas a ser la mujer de mi vida. Un mes después, en una clase de gimnasia, gracias a la ventana del patio cubierto que habíamos roto jugando un fútbol en un recreo, un rayo de sol, de esos cálidos de las diez de la mañana, me borró la inocencia. Cuando te arqueaste para pegar un remate en la hora de voley, que yo miraba aburrido de la clase de matemática por la ventana del curso...La linita de luz, ése rayo, te dividió en dos meridianos la parte baja de la cintura, descubierta por la remera por el impulso del salto, con la sombra del huequito que se te hacia en la espalda, ahí donde el tiro bajo del pantalón hipnotiza los ojos de cualquier pibe de la edad que tenía yo...
- ¿Julián?¿Sos vos?
Para, para. Te decía que desde ese día, me partía la cabeza, las manos, las vestiduras, pensando en cómo tenía que hacer para acercarme a vos... Primera etapa:regalos, detalles, caramelos, sonrisas, pero no servía o yo no me daba cuenta.Tus gracias me sonaban a "pobre boludo y yo todos los sábados de joda con los pibes de quinto año".Segunda etapa: indiferencia, gastadas,ninguneo. Pero me tomaste bronca, al menos, eso había pensando y me puse a salir con Marisa, hasta los 18. Claro, con ella aprendí de las delicias de las mujeres y las de las revistas, allá ellas. Pero en el cumpleaños del Flaco Uturría, tres años después de haber egresado,... La puta madre...Cómo te ibas a irte diciéndome: "Ja, pensaste que te odiaba..." y de la mano del pelotudo de Galeri.
-¿Julián, qué te paso? ¿Querés que nos juntemos a tomar algo?
Hola Julia, sí soy yo. No. Deja, deja... El tema es que vos para mí fuiste un sentimiento tan profundo...A ver...No,no, no se explica...No es que no puedo, sino que no se explica... Pero, para. No te creas que es una llamada de perdedor, una llamada de gil que se arrepiente... Te llamo para agradacerte. Aunque claro es un poco vil de mi parte darte las gracias por un don genético. Pero, en fin, todas las mujeres lo tienen. Algunas más otras menos.
- ¿Estás drogado? ¿Te peleaste con tu novia?
Hola, hola, Julia... No, no...No sé cuánto tiempo me dan acá... El tema es que vos tenés que saber... Qué sé yo cómo explicarte... A veces son los ojos, a veces esas marcas naturales en la zona de la ingle, en el quiebre donde la espalda empieza a justificar la rompa interior... La misma ropa interior ¡Claro! De algodón por qué no. Y también el día en que descubrís dónde se les hace el pocito cuando se ríen... Qué sé yo... Te parece una boludes, pero no me quería ir sin decirte que vos fuiste mi primera vez con la belleza... Que no haya podido acariciarte ni besarte ni nada es una lástima, o peor, culpa mía, de boludo, de desconfiado, de pensar que son inalcanzables hasta que nos meten un cachetazo y nos dicen: !Ey gil, dale! Y vos me lo dijiste cuando te ibas de la mano del forro de Galeri...
-Julián, es tarde... ¿A dónde te vas?
¿Eso me querés decir? Perdón, pero no te voy a ir a correr. Vos siempre supiste donde encontrarme.
Menos mal que acá yo no se siente nada, no lloró, no me caliento...
- Ahí dónde, loco...
Me dieron una sola llamada para hacer.. Hoy el 230 me pasó por encima, venía lleno. No pudo parar. Con el tubaso me quería asegurar de que al menos una mujer supiera que la hermosura está abajo y que nadie se los va a poder decir, porqué no se explica, se siente y cualquier intento de decirlo va a ser grosero, hasta el más poético, hasta este intento desesperado. Encima ustedes se flagelan tanto que...
- ¿Julián?¿Julián? Sí, claaaaro... No me dio bola nunca y ahora soy la más linda del mundo, la del llamado celestial. Qué piropo pedorro... Este boludo no cambia más.
3.30.2009

- Nunca más.
- ¿Pero qué te pasa, otra vez? Te llamó para ver cómo estás y ya te haces el zurdito. Cuando te haces el zurdito me saco.
- Calmate. Nunca más me voy a la costa en esta fecha, éso quise decir.
- Bueno, acá estamos con los pies en el mar... ¡Un día hermoso! Muy tranquilo, no hay nadie.
- Acá son cuadras de gente, estamos con los pies en la tierra y hay un bochinche hermoso. Pero dicen que el silencio es salud ¿No?
- (...) No somos tontos sabés. En aquel momento tampoco lo éramos, pero nadie sabía nada. Y fue un horror, claro que lo fue. Pero ¿Qué querés? Yo trabajaba todo el día y , por eso, te di la educación por la que vos, hoy, me críticas.
- Pero hace mucho que sabés y no parece que te importe. No estamos hablando de superhéroes, hablamos de gente que se acercaba a un barrio, protestaba por un boleto, estudiaba. Pero seguís sin hacerlo.
- No sé para qué te llamo.
- No sé para qué me quejó. Capaz estoy acá, sólo porque no puedo creer que a vos no te sensibilice, que no te tire, al menos, caminar un día.
El recuerdo lo partía en dos. Sentado frente a ésa máquina, petrificado por la rutina desearía tener los pies en el mar.
¿Cuántas líneas? ¿cuánta plata? ¿cuántas líneas? Santiago no se equivoca. Se rinde y trata de escapar de la mecanización de la burocracia que penetra los huesos, encuentra las dendritas (itas, sí: chiquitas pero te hacen caer pesado igual) subiendo por las redes nervíosas hasta el escondite secreto de las ideas para pulverizarlas.
Era una roca, una roca fría, como con los pies en el mar. Su pesadilla. Una gota fría le corría por la nuca...Una esperanza. 4:30. Faltan tres horas para que suene el despertador. Todavía es jóven y la rutina no es excusa de criptonita. La charla fue la tarde anterior o quizá la imaginó. Cuando salga el sol va a destaparse, otra vez, y hacer algo para destrozar el miedo que paraliza.
3.16.2009

- Ésa es mi parte femenina.
- ¿Cuál?
- Ésto.
- ¿Qué? Idiota.
- Es como la venganza del sí de ustedes que vale por no.
- Eso es una estúpidez
- Bueno, pero ponele. No me cagues la metáfora.
- ¿Dar vueltas es tu parte femenina?
- No. Éso es unisex.
- (Reprimió la risa apretando los labios) Sino te tuviera que mandarte a la concha de la lora...
- Ésa es mi parte femenina. Mi metáfora del Sí-No. Provocar que me quieras mandar al recontra carajo cuando quiero probar si me queres.
- ¿Y por qué el vicio?
- Para que no se termine el juego.
- Ya que estamos con frases hechas, no escuchaste esa de... Lo que sube tiene que bajar.
- Obvio, pero lo copado está entre que empieza a subir y termina de bajar.
- ¿Tenés miedo de romperte la cara contra el suelo?
- Posiblemente. Igual que el día que invente un excusa para decirte ¿Cómo te llamas? ¿Nos vemos? ¿Querés...?
- ¿Y cómo eran esas excusas? Porque todas las preguntas te las hice yo.
- No se parecían a un colchón. Eran excusas machete. Excusas para empezar a hablarte. Y ahora (qué palabra, ahora, qué estúpida mentira)*, que te conozco... ¡Vah! "Te conozco", digo: si yo fuera un señalador y vos un libro... (Ella reprimía, otra vez, la sonrisa con los labios y a él con la mirada) Jejeje. No, no ¡Che! Te creés que es en lo único que pienso... Al final, la de la frase hecha sos vos . En fin, quería decir que si con un libro pudiera marcar cuánto te conozco, preferiría que no tuviese contratapa. Pero éso no quita que sea suficiente para saber escucharte cuando estás callada y me respondas sin que pregunte. Entonces, no me siento obligado a hacerte reír y dis-fruto de tu amor cuando me mandas a la mierda.
- ¡Ah! Estás jodido, posta.
- Yo también te quiero.
- La próxima sin rodeos ¿Dale?
- ¿Eso es un sí o un no?
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* Homenaje a Julio a 25 años de su último año.
12.26.2008

- ¿Vos lo sabés explicar? Si te pregunto porqué. Me respondés porque...
- ¡Ah! No, no. Ni a ganchos.
Hola, frió. Hola, de herida cerrada. Hola, de sabes que... pero mejor...
Hola, respondió ella. Él siguió dando otros holas, algunos con abrazos para ir cerrando la herida. Sí, un poquito se abrió. Siempre.
Después, dos pares dos ojos que se cruzan. Más tarde, dos pares de oídos que buscan una conversación que de pié a la que ambos sienten como pulsión. Luego, la excusa. Entonces, cataratas de risas, de hablar de nuevo, de chistes internos sobre lo hace años compartidos. Después, chistes con críticas, risas de rabia, palabras que lastimnan.
Espalda con espalda, dos pares de pies alejan los cuerpos que ciertas noches eliminaron el par.
El amor hace más denso el aire cuando se acercan, y haría denso el clima si tuvieran que debatir quién dio más. Química, casualidad, doy más, das menos, te quiero, te amo, te odio, yo también, cuánto tiempo, sabés que, no doy más, me entendés, te comprendo, no puedo creer que te encuentro acá, siempre te quería hablar pero..., cómo te llamás, uy disculpa, vos sos amiga de...,
Las opciones, miles. Las personas, 6 mil millones menos uno (con suerte menos). El problema, posiblemente uno mismo.
- ¿Azar?
- ¡Qué sé yo! Llamalo, falta uno para completar.
12.24.2008
Navidad

En su casa nunca hubo un pesebre, al
menos eso cree si uno le pregunta.
Reconoce, siempre iba directo a los
regalos. Si a las doce mamá se acordaba
de poner al niño Jesús, era dato menor
mientras estuviesen los regalos.
Ya de adolescente, cuando los libros y
la militancia se le atravesaron en su
vida, no podía dejar de desglosar cada
símbolo navideño dentro de un contexto
histórico y político.
De hecho, si se le pregunta, esboza una
risa igual a la de la primera vez que
observó que el santo pagano de los regalos
vestía de rojo y era un barbudo
como los de la Sierra Maestra.
"Imaginate al barbudo rojo entrando con
paquetes en la Casa Blanca. Le cae todo
el equipo antibombas de la CIA", ríe y
recuerda.
Ya de grande, las 00.00 del 25 eran el
momento para materializar todo el amor
que tenía por sus hijos, haciendo
esfuerzos económicos que la ubican dos
escalones arriba en la pirámide social.
La idea no le agradaba, y miraba con
celos a la pelota de fútbol o a la
muñeca regaladas, cuando sus hijos reían
y las abrazaban. Esas cosas, le estaban
robando abrazos.
"Pero qué querés hacer, todos los nenes
reciben regalos. Tienen que jugar,
divertirse", lo calmaba Belén, no la
estrella sino su compañera. Más aún,
cuando le daba el primer beso del 25.
Allí estaba, frente al pesebre, otra
vez. Pero ahora, sí advertía su
presencia. No podía evitar mirarlo y
desear que el espacio de ese niñito, del
que salieron todas las ideas manoseadas,
mal usadas, violadas, de los últimos 2008
años; estuviera vacante.
Un lugar libre para liberar. Para que
llegué no un loco que después se
transforma en castradora religión, ni un
líder de una vanguardia. Un lugar libre
pero depositar la esperanza de un ser
humano nuevo. Un bebito como sinécdoque
de una humanidad.
¡Nlockd! Por la presión del gas atrapado
en la botella, el corcho golpeó contra
el techo sin que ningún ojo se le
interponga.
"¡Ey! ¿Qué mirás loco? Vení. Ya está la
sidra. Vení a compartir".
Compartir, pensó. Es una buena excusa,
los giles que inventaron todo esto no se
dieron cuenta de que esa es la semilla
que germina a la sinécdoque, esbozó otra
sonrisa por lo que pensaba mientras
arrimaba una copa al pico de la botella.
12.12.2008

- ¿Te acordás cuando te dije que quería
ser más?
- Sí. Pensé que ya me había olvidado,
pero todavía quedó abierta.
- Y por qué no me recontra cagastes a
puteadas.
- Por qué tenías razón. Ahí estás, tu
nombre es un referente, tu nombre es
"el" nombre, tu nombre es el
superhombre.
- Y quién te dijo que yo quería ser eso.
Lo único que quería es mandar a la
mierda a todos esos hijos de puta que no
dejan ser... Y así me transforme en
ellos.
- ¿Vos sos uno más? Entonces, yo que
soy.
- Vos disfrutas de la vida, y lo haces
luchando por tus compañeros, por la
gente. Yo ya no tengo tiempo para eso.
Creí que iba a luchar por todos y lo
único que me queda es luchar por mí,
porque sino me siento uno más.
- ¿Entre esos grosos te sentís uno más?
- Más que groso, un grosero hijo de puta
más. Ahí, pare ser "uno" tenés que ser
sólo uno, y yo quiero ser "más". El
"uno" que se lo mentan en el culo.
- ¡Pero te pelaste el lomo chabón! Por
qué te tiras abajo.
- Porque si me hubiese quedado caminando
el barrio con vos... Me hubiese
desgarrado de esfuerzo sin sentir dolor,
sin jugar a ser "el" nombre, sino
simplemente un hombre que lucha.
- Y por qué vas a luchar sino es por los
"más" ¿No?
- No ves, vos nunca quisiste ser "más".
Ya sabías dónde encontrarte.
Se miró, sonrió y cerró el acto existencial de esa
mañana frente al espejo. Tenía que ir a
forjar su nombre para quizá tener un
lugar fuera de lugar.
11.26.2008

- Boludo... ¿Te dije que te quiero?
- ¿Eh?
- Que te quiero, no me lo hagas decir dos veces.
- ¿Por qué? ¿Ya se te pasó?
- No gil... Igual no te creas que lo pienso todos los días. En realidad, son como puntos altos, son momentos en los que uno dice... ¡Claro! Esto lo tengo que compartir con este fenómeno.
- Justo hoy, que me decidí a cortar con Milagros, me decís que el amor es algo fluctuante. Algo que no se siente con la misma intencidad todos los días.
- ¡Hijo de puta! El día que la dejé a Mariela, me dijiste: "No es la única mina en el mundo. Ya vas a encontrar a la piba que te acompañe para siempre". Si yo soy inoportuno, vos podrías haber sido más original ¿No? ¡La puta que te parió!
- ¿Cómo era eso de que me querías?
- Fue hace un rato. Y en unos días lo voy a confirmar, estoy seguro.
- Entonces...Lo nuestro... ¿Es para siempre?
- Ja,ja,ja,ja. ¡Qué boludo!
- Confirmado... Cambio y fuera.
11.23.2008

- En algún lado deben estar guardadas, pensó. Faltaban sólo dos días de aquella vez. Un nuevo aniversario del nacimiento de la última lágrima que intento explicar lo que había estado sintiendo, superando y madurando. Pero que clausuraría próximas expresiones de ese cálibre.
Una hipótesis consistía en creer que la racionalidad las mantenía congeladas detrás de sus ojos, o encubetadas en un corazón freezado. La justificación posible era que el macrabo plan de la razón, respondía al miedo de sentir, otra vez, el dolor equivalente a la pasión entregada.
Oh, oh, óh, oh,oh, óh, oh... recordó en voz baja y apagó la luz para descansar de tan poderoso recuerdo. Feliz, esperaba reencontrarlas en la oscuridad. Se iba a encontrar dejándolas correr, pocas horas después. Mejillas mojadas por meses de un gesto seco, adusto.
11.19.2008
A la carga
Mientras armaba la mochila que lo iba a acompañar por kilómetros, pensó que más allá de ir a buscar ciertos espacios, ciertas historias, ciertos rostros, que asentaran el camino elegido -no por la ruta de viaje, claro-; lo que quería era hechar por tierra la amenaza de la infelicidad, ante un destino ya revelado.
Por suerte para él.La pesadez, el aburrimiento, y el desgano nada podían hacer cuando, sin salir de entre las calles que lo vieron crecer, encontraba donde y con quien compartir un sueño.
Y si mi boca de dragón enciende la mecha y no te gusta que diga una sola verdad vas a usar tu prensa para aplastarme, y a la canción de la vida vas a desterrar.
Vas a estar perdiendo el tiempo, porque atrás nuestro viene un viento que derriba todo lo que toca, porque mi canto ya tiene otras bocas y ya nadie lo puede callar.
La canción retumbó en sus oídos años atrás, y la bailó eufórico entre miles de personas. Se le imprimió en el alma.
-No hay vuelta atrás, deseó. Y siguió "a la carga"...
10.27.2008
Smells like...

Load up on guns
Bring your friends
Its fun to lose
And to pretend
Shes overboard
Myself assured
I know I know
A dirty word
Hello (x 16)
With the lights out its less dangerous
Here we are now
Entertain us
I feel stupid and contagious
Here we are now
Entertain us
A mulatto
An albino
A mosquito
My libido
Yea
Im worse at what I do best
And for this gift I feel blessed
Our little group has always been
And always will until the end
Hello (x 16)
With the lights out its less dangerous
Here we are now
Entertain us
I feel stupid and contagious
Here we are now
Entertain us
A mulatto
An albino
A mosquito
My libido
Yea
And I forget
Just what it takes
And yet I guess it makes me smile
I found it hard
Its hard to find
Oh well, whatever, nevermind
Hello (x 16)
With the lights out its less dangerous
Here we are now
Entertain us
I feel stupid and contagious
Here we are now
Entertain us
A mulatto
An albino
A mosquito
My libido
Yea
10.25.2008

Esa noche, estaba más incómodo de lo que debería estar por el simple hecho de volver a encontrarla: los zapatos le apretaban, porque evitaba perder tiempo en comprar unos nuevos, y la bragueta no hacía tope, porque estaba más gordo que la anteúltima vez que la había cerrado (descontando las veces que fue al baño en ambas fiestas) .
Sin embargo, se comporto como lo tenía previsto: le sonrió, la abrazo, comenzaron a caminar y hablar.
Repetidas veces había soñado con una ciudad desierta de gente, pero repleta de parques, ríos, librerías, museos, recobecos de sombras de soles y de resplandores de lunas, de infinitas cuadras a descubrir/se para él y ella que, en la más dulce compañía, se mantenían a distancia. Esa distancia, en la que la electricidad de no saber si es momento de un segundo abrazo, de estrechar las manos o de disfrutar paso a paso, es lo único desagradable.
Porque los zapatos estaban muy apretados, se los quitó mientras ella preparaba el té en la cocina. Porque la bragueta imitaba el gesto del hombre que intentó batir el record de resistencia bajo el agua, le dio respiro. Porque a los pocos minutos observó que le faltaba quitarse la camisa y a ella nada... Recordó por qué se había interesado en mantener entre sus pensamientos la estrechez de unos estúpidos zapatos.
¿Y capo?... Decíme que sí ¡Grande campeón! Pensaba en las reacciones de sus amigos sólo para torturarse más. Incrédulo como un cura que se encuentra a dios y da cuenta de que en realidad existía y con él, el fin de su trabajo de guía turística en el viaje de la fe... Y ya sin camisa, se mantenía atónito ante la creación divina que no esperaba descubrir. Minutos después, entendería que la única manera de saciar a la divinidad era pecando, y algo haría para dejar atrás su "quietálisis".
Sino, la boca no falla. Realmente disfrutaba de hablar y reír incontables horas: perdiéndose entre divagues y calles, recuerdos y parques, confesiones y playas, silencios y mates.
De un momento a otro, el sueño termina, la cuchara tiene el último pedazo del postre, el agua de la ducha deja de salir caliente, y los caminantes se despiden besándose y pensando en que se volverán a cruzar. Mientras tanto, jugarán con el destino como si alguien pudiese cambiar el rumbo de las vías o como si fuese una montaña rusa.
Mientras tanto, se alimentan con el deseo de lo potencial.
9.18.2008

Las zapatillas, ya viejas compañeras de ruta, dejaron ver sus arrugas cuando se paro de puntitas de pie en el cordón de la esquina de Solano y López. Mientras espera el colectivo en uno de esos atardeceres tempraneros de invierno, se sella del frío con la campera: el cierre hasta el tope a riesgo de pellizcarse el cuello, la capucha a la cabeza y las manos en los bolsillos. Listo para lanzarse.
Se balancea sobre las arrugas de la zapatilla y deja los ojos fijos en el hilo de agua que resiste a los días sin lluvia. El hilo se transforma, en arroyo, en río, en laguna, la calle se jerarquiza e iguala a sus primas de Venecia. Está agotado, desea dejarse caer y, por unos segundos, la sangre que llegué al cerebro no tendrá suficiente aire. Tanto balancear, el impulso lo hace caer. La nariz es la primera en alcanzar el líquido espeso y oscuro. El fluido es asfixiante, logra el objetivo de detener sus pensamientos. El líquido no es la extensión de un charquito, sino que le sale por los poros y no es otra cosa que el miedo: una de esas obsesiones masoquistas, que lo tientan a ir por todo para jugar con la posibilidad de un fracaso más rotundo.
- ¡Ey! Dale...
El grito lo despierta. Tiene enfrente un par de ojos miel y una sonrisa, un tanto burlona, que no comprende como se quedó dormido de parado.
8.30.2008

Deja su Ferrari donde está
No se lo diría a nadie, aunque esperaba hacerlo aferrado a su silueta y susurrarle al oído que siempre confío en que la encontaría... y ya no quería que sea otra película trillada.
7.30.2008
- Nos encontramos en la isla dónde se perdió Morel.
Fue la pista, para que sepa que todo se podía volver a repetir.
Las risa más fuerte del año, el delirio más entretenido, la grieta representada en un modelo de vida nostálgico de los que sólo se ponen colonia.
El sueño constante, la risa que reemplaza la frustración, que con mucho esfuerzo, se transforma en lucha por una causa que parece perdida, pero es terriblemente justa. Lucha que te mantiene vivo entre tanta injusticia.
Por lo pronto, encontré la máquina y tengo el dedo a punto de..., casi, al pie del cañón, preparado, listo... esperando encontrarte, encontrarlos, encontrarme para que se repita. Pero, mejor aún, que el sueño ya sea otra zanahoria.
7.19.2008
viaje de ida
A las 7.30 después de cargar el primer camión con kilos y kilos de laminas de acero, se preparaba para cargar otros tantos hasta las 17, horario de retorno a casa. Sabiendo que aquel primer cargamento llevaba, en dinero, varios meses de su sueldo.
Un camión se atrasó, el encargado decidió revisar dos veces la última carga porque ese cliente tenía un descuento de 0,10 centavos por kilo. Carlos marcó su trajeta después de las 17, y sabía que si a las 7.00 no lo volvía a hacer, habría reproches.
Sin embargo, prefirió llegar más tarde a su casa pero ganar un asiento en el tren. Se acomodó y espero la salida, mientras leía que su equipo había incorporado a Martín "Cuchilla" Ramírez, un 2 bravísimo, que venía del Nacional B.El tren también se atrasó, pero Carlos se entretuvo en los pechos de la modelo de la contratapa del periódico, y al deslisar su mirada por las sinuosas caderas calló en un sueño profundo.
Cabezazo contra el marco de la ventana, justo a tiempo porque la próxima era la estación en la que bajaba... El vagón mostraba rastros de que un tornado de trabajadores y estudiantes habían pasado por ahí. Algún estudiante que logró tomar asiento frente a él había olvidado sus apuntes. Carlos recogió las hojas fotocopiadas y leyó el nombre de dos alemanes, que él no conocía pero que simpatizaban con un tocallo; sin detenerse en memorizar los nombres eligió aleatoriamente un párrafo: "La cultura industrializada... enseña e inculca la condición necesaria para tolerar la vida despiadada. El individuo debe utilizar su disgusto general como impulso para abandonarse al poder colectivo del que está harto".
No pudó evitar sonreír tímidamente, la palabra "despiadada" le resultó simpática y la expresión "el individuo" le recordó a su tío. Recortó el fragmento de texto, lo guardó y corrió antes de que se le cerrarán las puertas y continuará en el rumbo habitual...
7.13.2008
entresueño

Después de más de trecientas mañanas,
sentí que si no habría los ojos, dilatados
por el rayo de sol que entraba desde la
perciana, y me incorporaba cuidadosamente:
antes de quedar sentado sobre el colchón
mi nariz fría sería la primera agraciada
en reencontrarte, chocando contra tu
panza cálida.
Apretaba los párpados como si la fuerza
que ejercía sobre ellos fuese
proporcional a las posibilidades de que
la premonición se hiciera realidad. Ya
podía ver tu piel dorada por encima del
ombligo enmarcado entre dos surcos en
sombras que terminaban en la oscuridad
profunda, generada entre el algodón
blanco y la parte inferior de tu vientre.
En esos chiclosos segundos recordé que el
ruido de las llaves que nunca dejé que me
regresaras, me habían llevado
del sueño a este incierto
entresueño. Entonces, era así, tenías que
estar enfrente mío, sentí tus piernas
aferrandose a las mías, sábana mediante.
Los ojos se revelaron para descubrir la
verdad...La desazón me tumbo en el lecho
otros cinco minutos, pero ya con los ojos
fijos en el techo.
El ruido de la silla de chapa
arrastrandosé sobre las piedritas del
patio logró levantarme. El perro debería
estar aburrido y con hambre...Pero no,
eras vos acomodándote a la espera de que
yo llegará hasta el patio a ver como la luz
jugaba en tu cuerpo, confirmando mi
presentimiento. Aunque sólo para
torturarme, otra vez, con los por qué ya no
calentaba mi nariz en tu panza, cada
mañana.